¿Por qué los gatos ocultan el dolor?
En la naturaleza, mostrar debilidad es peligroso, por lo que los gatos desarrollaron la capacidad de disimular el malestar. Esto dificulta detectar a tiempo problemas de salud.
Por eso es clave conocer el comportamiento habitual de tu gato: cualquier cambio, por pequeño que sea, merece atención.
Cambios de comportamiento
Un gato con dolor puede volverse más retraído, esconderse, dejar de acicalarse o, por el contrario, maullar más de lo habitual. También puede volverse agresivo al ser tocado.
Observa si deja de usar su caja de arena, si evita saltar a lugares que antes frecuentaba o si cambia sus hábitos de sueño.
Cambios en el apetito y la postura
La pérdida de apetito es una señal común de malestar, pero también puede darse el caso contrario. Vigila cambios bruscos en cuánto come y bebe.
Una postura encorvada, con el lomo arqueado, o caminar con rigidez, pueden indicar dolor abdominal o articular. Lamerse excesivamente una zona del cuerpo también es un indicio.
¿Cuándo acudir al veterinario?
Si observas cualquiera de estas señales de forma persistente, no esperes a que el cuadro empeore. Los gatos descompensan rápido y un diagnóstico temprano mejora mucho el pronóstico.
En la consulta a domicilio la Dra. Paulina A. Cid Méndez evalúa a tu gato en un ambiente tranquilo, sin el estrés del traslado a la clínica.